martes, 26 de octubre de 2021

Buen viaje Matador




Acabo de despedir a un gran amigo y compañero, al Matador. Sé que muchos dirán que fue un auto no más, pero si fuese Voldemort y tuviese horrocruxes, un pedacito de mi alma hubiese estado en el Matador. 

Me da mucha pena y está siendo bien difícil decir adiós a un compañero que me acompañó por 12 años. Mi primer auto y uno de los últimos regalos que me hizo mi papá. Lo que empezó como una talla de “yapo, cómprame un auto si ya tengo licencia”, se concretó en la llegada del Matador, apodo que a todo esto fue ocurrencia de mi papá, por el Matador Salas. 

Son muchas e infinitas las anécdotas que viví en este jeep y los amigos y cercanos que tuvieron la oportunidad de andar en él saben de sobra que una cosa que lo caracterizaba era que jamás me dejo tirada. 

Con él aprendí a vencer mis miedos y a sentirme libre; encontré una seguridad que ni siquiera sabía que necesitaba. Estuvo en los momentos más felices, pero también me cobijo en mis mayores tristezas, como un espacio seguro donde desahogar el peso del mundo. 

Pero todo ciclo tiene su fin y me quedo tranquila con que su nuevo dueño lo apreciará y cuidará tanto como yo. 

Me quedo con los miles de recuerdos de nuestros viajes juntos, cantando a todo pulmón en el auto, viviendo mi propio videoclip; con los últimos días en los que mi papá fue mi copiloto y nunca aprobó mi manera de conducir; con el día en que mi hermana te chocó con un auto estacionado y me enseñaste que de verdad tu apodo estaba bien puesto. 

Con las primeras veces: en la autopista, subiendo los estacionamientos, andando en la carretera, pasando por caminos de tierra y saltando cualquier bache u obstáculo en el camino.

Me quedo con todo lo bueno que me diste y te doy las gracias por haber sido un compañero tan fiel y leal con esta inexperta conductora. Te quedas en un lugar muy especial en mi corazón. 


domingo, 13 de noviembre de 2016

Tu vida y mi vida no se pondrán de acuerdo






Hace 11 meses dejé de ser la chica del segundo piso y me mudé a un octavo. Aun así, sigo lejos de tocar las estrellas. La vida independiente no es fácil, los sentimientos de amplifican, las responsabilidades cambian y las prioridades se re definen. Es ahí donde uno se replantea la vida, el tiempo y las situaciones en las que está.

Cuando pasé el susto de que padecía cáncer, el cual al final solo fue un susto que duró un par de meses, decidí no pasarla mal en la vida, decidí ser feliz por opción, no por circunstancias. Y me dediqué a ello, tomé decisiones respecto a mi felicidad, encontré un trabajo que amo, obtuve la independencia que siempre quise, terminé asuntos pendientes, cerré ciclos y alejé a las personas que me restaban más que sumar.

Y en eso he estado todo este tiempo, optando por ser feliz. Pero en los últimos meses debo reconocer que no lo he sido. He llorado más que en un año entero, me he enfermado del estómago solo de los nervios y ya no tengo semanas completamente felices. Es súper difícil cuando parte de tu felicidad depende de otro, o más bien, la sostiene otro.

Llevo casi un año entero de relación amorosa, un año que ha sido bueno e intenso, de harto aprendizaje, de aprender a compartir sentimientos y de generar un vínculo que va más allá de la amistad. Pero en los últimos meses la vida ha andado cuesta arriba, ya no es todo color de rosa y los problemas de personalidades y distintas formas de ver la vida han hecho su entrada triunfal. 

Es difícil amar y sin ser correspondido, pero es aún más difícil amar, ser correspondido pero que las cosas no funcionen. Es frustrante, pero el amor no es suficiente. Y es que en las relaciones el amor es una de las tantas cosas que se conjugan junto al compromiso, la visión de futuro, el tranzar, el apoyarse en el otro, la preocupación y ocupación porque las cosas funcionen o mejore, entre tantas más. Cuando alguno de esos factores no resulta, todo lo demás se viene abajo. Es por eso que el amor no es suficiente, porque se empaña por lo malo. 

Es agotador tratar de esforzarse y seguir tropezando siempre con la misma piedra. Una amiga me dice que es un trabajo de joyería fina y es probable que tenga razón. Pero mi concepción de las relaciones es que dos personas remen para el mismo fin, no que una haga todo el trabajo. No me sirve y no lo quiero. Pero tampoco quiero tomar decisiones, no quiero acabar con lo que hay porque tengo miedo al dolor que me va a provocar.

Y no sé si es mejor darle tiempo al tiempo o cortar todo de raíz. De las dos formas lo voy a pasar mal porque soy impaciente y acelerada. Pero tampoco quiero seguir en la incertidumbre, entonces no sé qué hacer. ¿Perder para ganar o ganar para perder? ¿Acaso el amor se trata de ganar? Yo creo que más que ganar es sumar, sumar a la felicidad del otro y de uno mismo, pero qué pasa cuando restamos en vez de sumar. ¿Será solo un mal momento o se convertirá en una constante? ¿Cuánto tiempo tendré que esperar para saber que las cosas no van a cambiar? ¿Tendrá que morir la esperanza?

Tengo mas dudas que certezas y tengo miedo, mucho. No me gusta lo que estoy viviendo, pero tengo miedo a lo que viviré si esto se acaba. Y no sé si algún día nuestras vidas se podrán de acuerdo.  

domingo, 21 de junio de 2015

Si mi papá estuviese aquí hoy...




Si mi papá estuviese aquí hoy...
Probablemente estaríamos viendo juntos la copa América, al igual como lo hicimos en el mundial de Sudáfrica.  Hablaríamos de fútbol, de los jugadores que nos gustan y de nuestros pronósticos de partidos, nos enojaríamos con el televisor y luego celebraríamos los goles.
Me acompañaría en la mañana al paradero para que no estuviese sola de noche esperando la micro, porque es peligroso.  También me iría a esperar ahí mismo a la vuelta y me preguntaría por lo que hice en el día, porque mi papá siempre me preguntaba por mi día.
Es muy probable también que ya hubiese terminado la tesis, porque no me hubiese dejado postergar las cosas tanto; me habría presionado y empujado para terminar pronto. Tal vez no hubiese tenido una nube negra sobre mí tanto tiempo.
Quizás, si él estuviese, tampoco me hubiese enfermado tanto, porque dicen que cuando uno tiene una pena tan grande vienen todas las enfermedades juntas y a mi vaya que me han tocado hartas. O si me hubiese enfermado igual, él me habría acompañado y regaloneado en todos los procesos.
Si mi papá estuviese aquí, los sábados seguiría subiendo a mi pieza para despertarme y preguntarme qué quiero almorzar. Nos repartiríamos entre todos las cosas que hay que hacer y tendríamos una sobremesa que durase hasta la once. 
Si tuviese que ir a algún lado, él me llevaría o me iría a buscar si se lo pidiese, porque hay que destacar que mi papá nunca me decía que no y siempre tenía buena voluntad conmigo.  Mi papá sería feliz con la Luna, jugaría con ella todos los días y sacaría orgulloso a pasearla. Se sacaría muchas fotos con ella y con toda la familia, siempre riendo, porque no hay ninguna foto de él en la que no esbozara una sonrisa.
Las fiestas de fin de año, patrias y cumpleaños serían diferentes. La casa estaría alegre y todos nos motivaríamos para celebrar. Empezaríamos en la tarde con los preparativos y lo pasaríamos realmente bien. Las vacaciones también serían distintas y probablemente los viajes a la playa fuesen más seguidos.

Si mi papá estuviese aquí, estaría chocho con mi sobrina. Querría pasar todos los días con ella, le haría morisquetas y tendría una paciencia de santo cuando anda barrabas. Le cambiaría los pañales, la cuidaría de los resfríos y la tendría en brazos todo el día. Estoy segura que la Vale lo querría mucho también.
Si mi papá estuviese aquí hoy, ni mi mamá, ni mi hermana, ni mucho menos yo, tendríamos esta pena tan inmensa que no tiene fin y que día a día se asoma un poco, con nostalgia, con amor, llena de recuerdos felices, recuerdos que añoro, de momentos que no se volverán a repetir.
Y sé, que aunque tratamos de recordar de la forma más alegre, es imposible ocultar las lágrimas cuando pienso en todas las cosas que quisiera decir y compartir contigo.  Porque en todos estos años han pasado un montón de cosas y aprendido otro montón más que necesito contarte; algunas importantes, otras simples anécdotas, pero todas ellas con un valor compartido entre los dos.
Si mi papá estuviese aquí hoy, yo no tendría tanta pena y no tendría que extrañar a uno de mis mejores amigos. No estaría escribiendo esto y probablemente estaría abajo en la pieza de mis papás regaloneando antes de darles las buenas noches.
Pero aquí estoy, recordando, con mucha pena escribiendo esto, pero con una necesidad inmensa de desahogarme. Porque cada día trato de ser feliz, y lo soy porque tengo muchos motivos para serlo. Soy feliz porque fui muy afortunada de haber nacido en esta familia y de tener a los padres y hermana que me tocaron. Tal vez fui más feliz cuando estábamos aún todos juntos, ahora he aprendido a ser feliz con lo que nos queda, con lo que tenemos, y me alcanza. Solo que uno siempre desea más y yo, desde el fondo de mi corazón, deseo estar contigo.

Te amo mucho papá y no importa cuántos años nos alejen, yo confío en que de una manera y otra nos volveremos a encontrar. 

martes, 26 de agosto de 2014

Los cardenales florecen en mi ventana



Mi tata siempre me recuerda a la película "El Gran Pez". Siempre me contaba historias increíbles: fue boxeador, detective, dueño de una botillería, buzo, etc. Sé que fue aviador y que le encantaba trabajar en su taller. Era un hombre correcto, leal y pulcro, me enseñó a repudiar la hipocresía y a ser una persona correcta. Le encantaba escribir discursos en su máquina de escribir y me daba una mesada que venía siempre detallada en una tarjetita. 

Mi tata pintó con antioxidante hasta los perros de la ropa, se levantaba todos los días a las 7am y metía mucho ruido en su taller. Le encantaba lavar y cuidar su auto, todos los días lo echaba a andar. A veces me sacaba a pasear al centro en él y me compraba un danky de frutilla-vainilla. También dormía la siesta y se despertaba para ver algunas peleas de boxeo. Le gustaba cuando le llevaba la once a la cama y siempre se ponía feliz cuando le traía de regalo un berlín. Sabía que no me gustaba que me picase su barba y siempre se afeitaba cuando iba a ir a visitarlo.

Mi tata me trajo arena de la playa para que jugara en la casa, me hizo una caja para guardar mis juguetes y me enseñó a jugar a las paletas. Le gustaba escuchar tango, tomar una copa de vino al almuerzo y conversar de diferentes temas. Siempre me sobornada para que le dijese a mi papá que me gustaba el colo, pero nunca lo logró. A mi tata le hacía trucos de magia con las cartas y se sorprendía cuando adivinaba la carta que había escogido, obviamente yo hacía trampa, pero él nunca se dio cuenta de mi engaño.

A mi tata le vino una parálisis en todo su lado derecho, pero la venció y gracias a tu tesón y perseverancia, recuperó gran parte de su movilidad. No le gustaba que me enojase con él y se ponía muy triste cuando eso pasaba. Él, pese a su orgullo, siempre me pedía disculpas y que nos reconciliáramos. Mi tata fue un bacán, de esas personas que da gusto conocer en la vida y yo tuve la suerte de compartir algunos años con él. A mi tata lo extraño mucho y espero que él también me extrañe a mí. Por mientras, hasta que nos volvamos a ver, le presté a mi papá para que se entretuvieran conversando de música, cine y fútbol. Te quiero mucho tata y cada vez que te voy a visitar, espero que estés orgulloso de mí. Cuando veo un cardenal, siempre te recuerdo.

domingo, 8 de junio de 2014

Viento dile a la lluvia que quiero volar y volar...




Hoy es un día con varios significados... Primero, se cumplen 3 años desde que mi papá fue más allá del arco iris. Lo extraño mucho. No pudimos ir a visitarlo por que la lluvia y el viento dificultad el salir de casa. De hecho, he pasado los dos últimos días en cama, quizás el frío conspiró para que me quedara encerrada en mi segundo piso. De todas formas, he intentado no bajonearme. He tratado de hacer una vida lo más normal posible. He visto mis series favoritas, he leído e investigado sobre misterios y he conversado harto con mi mamá y mi hermana. Es gracioso, porque la gente por más que uno le pida que te traten normal, te hablan como si fueses un enfermo que se está muriendo. Bueno, tal vez algo de razón tengan...

Mi mamá me habla sumamente cariñosa, me recuerda cómo le hablaba a mi papá cuando estaba en esta misma situación. A mi papá le cargaba que le hablara así. A mi me molesta un poco pero no se lo digo, si a ella le hace feliz, entonces bien para mí. Le conté ayer esto a mi hermana, diciéndole que si le pedía a mi mamá que me trajese chocolate de suiza, era capaz de hacerlo por mi. Mi hermana nada de tonta me dijo entre risas, podrías aprovecharte de la situación. Lo cierto es que aunque quisiese aprovecharme, no tengo ganas de muchas cosas. Ni de comer chocolate suizo -algo que tampoco puedo comer de todas formas- ni de pedir un delivery de sushi. Estoy comiendo solo porque es necesario, pero no tengo hambre.

En este momento estoy tomando un líquido asqueroso que debo beber antes de operarme, algo así como para limpiar mi estómago. Es bien malo la verdad, pero ya solo me falta una taza más y acabo. Mi estomago suena como si estuviese librando una guerra mundial adentro, me hace gracia. ¿No podrían hacerlo con gusto a chocolate o algo más apetecible? ¿por qué siempre los remedios tienen que ser malos? No les cuesta nada hacerlos más ricos.

Sospechoso que ya algunas personas saben lo que me pasa, aunque no culpo a mis amigas por eso, quizás fueron mis respectivos jefes. Igual, es muy difícil mantener un secreto por mucho tiempo. Agradezco mucho esas muestras de ánimo y apoyo porque sé que son sinceras. No quiero hacer un drama de esto, más de lo que ya es. He sabido de mis amigas por correo y al leer lo que me escriben, me di cuenta que fue una buena decisión no verlas, habría sido muy difícil para ambas. ¿Qué se le puede decir a alguien que está en mi situación? Ni yo sé qué decirme a mi misma. Pero yo sé que su cariño es de verdad y que se preocupan por mi. Eso es más que suficiente. 

Mañana será un día movido, lo sé. Además de hacer miles de trámites, a las 7pm será la hora decisiva. Voy tranquila, estoy entregada a lo que tenga que ser. Incluso he bromeado un poco con mi hermana sobre lo horrible que estar hospitalizado. Al menos tendré pieza sola y TV cable, Si estoy de humor, podré ver alguna película o la teleserie. Incluso he pensado quedarme a ver el mundial allá, su TV es mejor que la mía.  Pero si todo sale bien, en 3 días más debería volver a casa. Cuando despierte de la anestesia sabré realmente en qué condición estoy. Si las cosas salieron bien o si hay más complicaciones a futuro. Así que espero que cuando vuelva a escribir aquí tenga mejores noticias que dar. Sino, de todas formas escribiré, esta es la mejor forma que tengo para desahogarme. 

viernes, 6 de junio de 2014

Queen - Bohemian Rhapsody (Subtitulada [Español]) HD







Aparte de lo magnífica que es esta obra de arte de Freddie Mercury, ¿se han puesto a analizar la letra? Primera vez en mi vida que me identifico tanto con esta canción. Si bien dicen que Freddie la escribió describiendo su pesar por ser homosexual, el significado de lo que significa tener que morir y a su vez quedarse en este mundo, es algo que tarde o temprano nos alcanzará a todos. A algunos más temprano que a otros...

It will rain, rain, rain, rain...





Parece que la lluvia se puso de acuerdo con el destino para hacerme llegar malas noticias. ¿Recuerdan que tenía un tumor? Bueno, ahora sí que está 100% confirmado: es cáncer. Aún me pregunto cómo hice para no ponerme a llorar de inmediato cuando el doctor me dio el diagnóstico. Fue un quiebre a todas las esperanzas que me hice durante estos días de incertidumbre. Porque aunque uno no quiera hacerse ilusiones, por el bien de los que quiero, de verdad quise que todo saliese bien. Ver a mi mamá llorando a penas sin hablar, a mi hermana conteniendo las lágrimas para no hacerme sufrir más, es una de las cosas más horribles que me ha tocado presenciar. ¿Cómo voy a salir de ésta?

Tengo tanta pena que aun no he podido llorar, no sé si algún día pueda terminar de desahogarme. A penas me dieron el resultado, planeamos la operación. No quiero darle ni un día de ventaja a esta enfermedad y en dos días más estaré ingresando a pabellón. El doctor dice que no tengo un diagnóstico tan catastrófico, pero solo sabremos la verdad cuando revise mi interior. Aunque, ya me dijeron que lo más probable es que me quiten los ovarios y el útero, por lo que si alguna vez pensaba tener hijos, es mejor que me olvide de esa idea. ¿Me afecta? Sí, siempre he querido ser madre. Dudaba de tener hijos o no si no encontraba a alguien adecuado con quien tenerlos, pero ahora sé que si es que lo llegase a encontrar, esa posibilidad está descartada. 

De todas formas... ni siquiera sé cuánto más voy a vivir. He leído pronósticos y en el mejor de todos, puede que viva 10 años más sin problemas, ¿qué pasará después de esos 10 años? Esa es mi interrogante. Pero supongo que hay que ir paso a paso y debo enfocarme primero en llegar a vivir esa cantidad de tiempo. 

No le tengo miedo a la muerte, pero no me quiero morir. No quiero que mi familia se siga quebrando si es que llego a morir. Mi mamá me dice que sin mi no es nada y que si me muero se viene conmigo. ¿Qué puede decir un hijo frente a esas palabras? No me queda más opción que pelearla, por ella, por mi hermana, por mi sobrino que viene en camino y que tengo tantas ganas de conocer. Por la gente que me quiere y a la que quiero, por mi papá que sé que no le gustaría que me rindiese y dejase sola a sus otras mujeres. Aunque a veces pienso que él me extraña mucho y necesita mi compañía. Pasado mañana se cumplen 3 años desde que falleció, todo calza ¿no?.

Hoy les conté a mis mejores amigas sobre mi situación. Estuve varias hora dándole vuelta a la cabeza el cómo decirles tan mala noticia. Así que decidí escribirle un mail a todas juntas para no tener que contar la misma historia una y otra vez. Espero que ellas entiendan que las quiero, pero no puedo verlas en estos momentos, solo acentuaría más la pena que estoy sintiendo. Con suerte puedo mirar a mi mamá y mi hermana a los ojos y se me dificulta mucho no ponerme a llorar cuando veo su tristeza reflejada ahí. 

La lluvia decidió volver y lo digo literalmente. Solo espero que la próxima vez que llueva, ésta se lleve todo lo malo. No quiero seguir llorando, de verdad que quiero ser fuerte, poner la mejor sonrisa y levantarme por todos los que me quieren, pero es tan difícil hacerlo. Si fuese por mí, me quedaría encerrada en mi pieza por siempre. Ni siquiera soy capaz de salir a jugar con la lunita, porque sé que ella ya intuye mi dolor. 

No sé qué pasará conmigo más adelante, no sé qué rumbo tomará mi vida. Pero la única certeza que tengo es que cambiará completamente. Ojalá pueda vivir un poco más, al menos para acompañar a mi mamá hasta sus últimos días y para enseñarle a ese bebe que viene en camino algo de su tía Natu. No quiero ser solo alguien de la que todos hablaban bien, pero que nunca conoció. Pero si no llegase a ser así, dejaré escrito en este blog todo lo que estoy sintiendo en este momento. Para que se entere de quién era, para que los demás me recuerden y encuentren algo de consuelo si tengo que decir adiós.

"Me pregunto si dios existe... Si existiese, todas las personas que se esfuerzan para tirar hacia adelante, serían recompensadas con felicidad, ¿no te parece? Porque a mí, los ángeles nunca me han sonreído."