Mi tata siempre me recuerda a la película "El Gran Pez". Siempre me contaba historias increíbles: fue boxeador, detective, dueño de una botillería, buzo, etc. Sé que fue aviador y que le encantaba trabajar en su taller. Era un hombre correcto, leal y pulcro, me enseñó a repudiar la hipocresía y a ser una persona correcta. Le encantaba escribir discursos en su máquina de escribir y me daba una mesada que venía siempre detallada en una tarjetita.
Mi tata pintó con antioxidante hasta los perros de la ropa, se levantaba todos los días a las 7am y metía mucho ruido en su taller. Le encantaba lavar y cuidar su auto, todos los días lo echaba a andar. A veces me sacaba a pasear al centro en él y me compraba un danky de frutilla-vainilla. También dormía la siesta y se despertaba para ver algunas peleas de boxeo. Le gustaba cuando le llevaba la once a la cama y siempre se ponía feliz cuando le traía de regalo un berlín. Sabía que no me gustaba que me picase su barba y siempre se afeitaba cuando iba a ir a visitarlo.
Mi tata me trajo arena de la playa para que jugara en la casa, me hizo una caja para guardar mis juguetes y me enseñó a jugar a las paletas. Le gustaba escuchar tango, tomar una copa de vino al almuerzo y conversar de diferentes temas. Siempre me sobornada para que le dijese a mi papá que me gustaba el colo, pero nunca lo logró. A mi tata le hacía trucos de magia con las cartas y se sorprendía cuando adivinaba la carta que había escogido, obviamente yo hacía trampa, pero él nunca se dio cuenta de mi engaño.
A mi tata le vino una parálisis en todo su lado derecho, pero la venció y gracias a tu tesón y perseverancia, recuperó gran parte de su movilidad. No le gustaba que me enojase con él y se ponía muy triste cuando eso pasaba. Él, pese a su orgullo, siempre me pedía disculpas y que nos reconciliáramos. Mi tata fue un bacán, de esas personas que da gusto conocer en la vida y yo tuve la suerte de compartir algunos años con él. A mi tata lo extraño mucho y espero que él también me extrañe a mí. Por mientras, hasta que nos volvamos a ver, le presté a mi papá para que se entretuvieran conversando de música, cine y fútbol. Te quiero mucho tata y cada vez que te voy a visitar, espero que estés orgulloso de mí. Cuando veo un cardenal, siempre te recuerdo.
