| "Lo esencial es invisble a los ojos" |
Si
tuviera que definir en una palabra el 2012 es: transición. Fue un año de adaptación, de "llorar las penas y
cantarse las verdades", de cerrar ciclos y, sobretodo, de aprendizaje. Cada año nos deja una
enseñanza en particular; los caminos para llegar a ésta son diferentes, a veces
aprendemos a porrazos y otras solo basta con abrir los ojos y saber mirar. Pero
lo cierto es que, en este álbum de la vida, cada persona que coleccionamos,
cada situación que se graba en nuestra memoria, nos enseña o recuerda algo que
estaba esperando el momento para salir a la superficie.
Aprendí
que no tiene nada de malo llorar a menos que planifique ahogarme por siempre en
mis lágrimas, que no hay un calendario para el dolor pero sí para las
decisiones y que nadie es capaz de hablar honestamente de sus sufrimientos
hasta que no ha dejado de sentirlos. Que la vida es corta y hay que disfrutar
cada momento, que lo bueno de la vida se encuentra en esas pequeñas cosas. Que ser
feliz es algo que no depende de las circunstancias de la vida, sino de ti mismo.
Que hay que ser honesto con uno mismo y que es fácil decir la verdad cuando
estás dispuesto a hacerte cargo de las consecuencias.
También
aprendí a aceptar, que no es lo
mismo que conformarse, con los caminos que toma la vida. Que las grandes
intimidades traen gigantescos alejamientos, que cuando te alejas de alguien por
muy buena que sean las intenciones, al final terminas acostumbrándote a la
distancia. Que la lástima es una base nefasta para cualquier relación. Que la
gente no se olvida, solo se aprende a vivir sin ella y que no todo lo bueno
siempre termina bien, pero valió la pena vivirlo.
Otra
cosa que me deja el año que se va son las oportunidades.
El aprender a mirar a mi alrededor y encontrar a gente que siempre estuvo ahí
pero que solo recién conocí. Que por muy injusta o difícil que parezca la vida,
siempre llegará esa llave que te abrirá
nuevas puertas. Que el destiempo no es un buen aliado y que a veces es
mejor callar que decir las cosas tarde. Que hay que buscar instancias y hacerse
el tiempo para compartir con los que verdaderamente te importan.
El
2012 fue un año de reencontrarme
conmigo misma, de volver a esos lugares que tenía abandonados pero que me
provocan mucha paz. De recordar y
recordar, de tratar de llenar espacios, entiendo al final que hay vacíos que no se deben llenar. De reflexionar, de respirar, de vaciar mi
mente, de leer mucho, de viajar, de desconectarme por un momento de todo y
conectarme con mi alma. De amar, de compartir, de sentir, de reír, de decir, de
mirar y de ser feliz, sí, ser feliz o intentar serlo.
Aquí
se cierran algunos ciclos, se continúa con otros y se empiezan unos nuevos. Así
que ahí voy de cabeza a ello, a conocer nuevos horizontes, aprovechar
oportunidades y seguir aprendiendo. Gracias
a todos los que han estado a mi lado en
este camino, a los que se han sumado en el andar y bienvenidos sean los que llegarán en los próximos meses. No se
olviden de amar, reír y de disfrutar de las pequeñas cosas de la vida que
esconden la magia que existe en el
mundo.
Que
la salud, el amor, el cariño y la paz los acompañe a ustedes, a sus familias y
a la gente que quieren durante el 2013. Los quiero mucho :)