Si mi papá estuviese aquí hoy...
Probablemente estaríamos viendo
juntos la copa América, al igual como lo hicimos en el mundial de Sudáfrica. Hablaríamos de fútbol, de los jugadores que
nos gustan y de nuestros pronósticos de partidos, nos enojaríamos con el
televisor y luego celebraríamos los goles.
Me acompañaría en la mañana al
paradero para que no estuviese sola de noche esperando la micro, porque es
peligroso. También me iría a esperar ahí
mismo a la vuelta y me preguntaría por lo que hice en el día, porque mi papá siempre
me preguntaba por mi día.
Es muy probable también que ya
hubiese terminado la tesis, porque no me hubiese dejado postergar las cosas
tanto; me habría presionado y empujado para terminar pronto. Tal vez no hubiese
tenido una nube negra sobre mí tanto tiempo.
Quizás, si él estuviese, tampoco
me hubiese enfermado tanto, porque dicen que cuando uno tiene una pena tan
grande vienen todas las enfermedades juntas y a mi vaya que me han tocado hartas.
O si me hubiese enfermado igual, él me habría acompañado y regaloneado en todos
los procesos.
Si mi papá estuviese aquí, los
sábados seguiría subiendo a mi pieza para despertarme y preguntarme qué quiero
almorzar. Nos repartiríamos entre todos las cosas que hay que hacer y
tendríamos una sobremesa que durase hasta la once.
Si tuviese que ir a algún lado, él
me llevaría o me iría a buscar si se lo pidiese, porque hay que destacar que mi
papá nunca me decía que no y siempre tenía buena voluntad conmigo. Mi papá sería feliz con la Luna, jugaría con
ella todos los días y sacaría orgulloso a pasearla. Se sacaría muchas fotos con
ella y con toda la familia, siempre riendo, porque no hay ninguna foto de él en
la que no esbozara una sonrisa.
Las fiestas de fin de año,
patrias y cumpleaños serían diferentes. La casa estaría alegre y todos nos
motivaríamos para celebrar. Empezaríamos en la tarde con los preparativos y lo
pasaríamos realmente bien. Las vacaciones también serían distintas y
probablemente los viajes a la playa fuesen más seguidos.
Si mi papá estuviese aquí, estaría
chocho con mi sobrina. Querría pasar todos los días con ella, le haría
morisquetas y tendría una paciencia de santo cuando anda barrabas. Le cambiaría
los pañales, la cuidaría de los resfríos y la tendría en brazos todo el día. Estoy
segura que la Vale lo querría mucho también.
Si mi papá estuviese aquí hoy, ni
mi mamá, ni mi hermana, ni mucho menos yo, tendríamos esta pena tan inmensa que
no tiene fin y que día a día se asoma un poco, con nostalgia, con amor, llena
de recuerdos felices, recuerdos que añoro, de momentos que no se volverán a
repetir.
Y sé, que aunque tratamos de
recordar de la forma más alegre, es imposible ocultar las lágrimas cuando
pienso en todas las cosas que quisiera decir y compartir contigo. Porque en todos estos años han pasado un
montón de cosas y aprendido otro montón más que necesito contarte; algunas
importantes, otras simples anécdotas, pero todas ellas con un valor compartido
entre los dos.
Si mi papá estuviese aquí hoy, yo
no tendría tanta pena y no tendría que extrañar a uno de mis mejores amigos. No
estaría escribiendo esto y probablemente estaría abajo en la pieza de mis papás
regaloneando antes de darles las buenas noches.
Pero aquí estoy, recordando, con
mucha pena escribiendo esto, pero con una necesidad inmensa de desahogarme.
Porque cada día trato de ser feliz, y lo soy porque tengo muchos motivos para
serlo. Soy feliz porque fui muy afortunada de haber nacido en esta familia y de
tener a los padres y hermana que me tocaron. Tal vez fui más feliz cuando estábamos
aún todos juntos, ahora he aprendido a ser feliz con lo que nos queda, con lo
que tenemos, y me alcanza. Solo que uno siempre desea más y yo, desde el fondo
de mi corazón, deseo estar contigo.
Te amo mucho papá y no importa
cuántos años nos alejen, yo confío en que de una manera y otra nos volveremos a
encontrar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario