martes, 26 de octubre de 2021

Buen viaje Matador




Acabo de despedir a un gran amigo y compañero, al Matador. Sé que muchos dirán que fue un auto no más, pero si fuese Voldemort y tuviese horrocruxes, un pedacito de mi alma hubiese estado en el Matador. 

Me da mucha pena y está siendo bien difícil decir adiós a un compañero que me acompañó por 12 años. Mi primer auto y uno de los últimos regalos que me hizo mi papá. Lo que empezó como una talla de “yapo, cómprame un auto si ya tengo licencia”, se concretó en la llegada del Matador, apodo que a todo esto fue ocurrencia de mi papá, por el Matador Salas. 

Son muchas e infinitas las anécdotas que viví en este jeep y los amigos y cercanos que tuvieron la oportunidad de andar en él saben de sobra que una cosa que lo caracterizaba era que jamás me dejo tirada. 

Con él aprendí a vencer mis miedos y a sentirme libre; encontré una seguridad que ni siquiera sabía que necesitaba. Estuvo en los momentos más felices, pero también me cobijo en mis mayores tristezas, como un espacio seguro donde desahogar el peso del mundo. 

Pero todo ciclo tiene su fin y me quedo tranquila con que su nuevo dueño lo apreciará y cuidará tanto como yo. 

Me quedo con los miles de recuerdos de nuestros viajes juntos, cantando a todo pulmón en el auto, viviendo mi propio videoclip; con los últimos días en los que mi papá fue mi copiloto y nunca aprobó mi manera de conducir; con el día en que mi hermana te chocó con un auto estacionado y me enseñaste que de verdad tu apodo estaba bien puesto. 

Con las primeras veces: en la autopista, subiendo los estacionamientos, andando en la carretera, pasando por caminos de tierra y saltando cualquier bache u obstáculo en el camino.

Me quedo con todo lo bueno que me diste y te doy las gracias por haber sido un compañero tan fiel y leal con esta inexperta conductora. Te quedas en un lugar muy especial en mi corazón. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario