jueves, 31 de enero de 2013

Texto/Contexto

En la vida vivimos diferentes situaciones, a medida que vamos creciendo los significados van cambiando en nuestra vida, somos más despiertos, miramos más allá de lo que nuestros ojos ven. Somos capaces de relacionar objetos, circunstancias y olores con otras cosas. Así vamos construyendo recuerdos, algunos buenos, otros malos, todos dependen del contexto.
 
El otro día estaba en la clínica, estuve 5 horas esperando a que mi hermana se hiciera unos exámenes y fuera a unas citas con diferentes doctores. Mientras ella hacía todas esas cosas, yo me sentaba a leer un libro cualquiera, estaba un poco enojada por esperar tanto, tenía hambre, sueño, sed y varias cosas que hacer. Ese era mi contexto. Pero hace dos años atrás, también estuve en un hospital esperando durante 7 horas, esperando a que mi viejo saliera de pabellón y que el doctor nos diera su diagnóstico, esperando para ver cómo había salido todo. Ese día no habían libros, solo tenía una pequeña libretita donde hice el intento de escribir una historia. No tenía hambre, ni sed, ni sueño, solo tenía incertidumbre, esperanza y ganas de que saliera todo bien.
 
Cómo hay lugares que significan cosas tan opuestas en diferentes contextos. Cómo un hospital o clínica puede significar muerte y vida. Porque ver nacer un bebe siempre será algo mágico, lleno de paz y alegría, pero decirle adiós por siempre a alguien nunca será fácil ni alegre. Cómo una Iglesia puede significar el enlace de dos personas para amarse toda la vida o puede significar una misa para despedir a un ser querido. ¿Por qué los contextos son tan diferentes? En lo personal, nunca me han gustado ni las iglesias ni los hospitales, porque me dan tristeza, y si puedo evitarlos mejor.
Pero no solo los lugares nos dan el contexto de algo, también los momentos de la vida y las palabras nos llena de diferentes significados. Soy de esas personas que no creen mucho en los sentimientos que se expresan a través de la tecnología. Cuando alguien me dice que me quiere, que me ama o que me extraña, quiero que lo diga de frente, mirándome a los ojos, para ver en ellos la verdad de las palabras o la mentira de éstas. No me gusta el contexto que pone la tecnología, donde por medio de una pantalla vemos reflejados los sentimientos de las personas, donde muchas veces estos son falsos. ¿No te pasa que ves siempre en las redes sociales a gente muy feliz, demostrando lo felices que son con sus relaciones, pero cuando están frente a ti ves todo lo contrario? Claro, hay contextos en donde todo parece ser más fácil, donde la gente es más cariñosa, más feliz o quizás más triste, pero esos contextos no hacen de estos sentimientos verdaderos.
 
Es fácil que alguien te diga que es tu amigo cuando todo anda bien, pero ¿te dirá que es tu amigo cuando estés en la quemada? Los sentimientos que se pregonan ¿son porque así se sienten o solo por el contexto en el que se dicen? En la vida me he encontrado con un poco de ambos, más de los segundos que de los primeros. Porque por mucho que un contexto nos obligue a sentir de una manera, a la larga o a la corta siempre vamos a ver la veracidad de la cuestión.
El contexto es un lado de la moneda, una oportunidad para actuar, para ser otro que realmente no eres, o también un momento para demostrar lo que vales. Pero yo, más allá del contexto, creo en la vida, porque por mucho que uno trate de mantener una pose, a lo larga siempre se caerá la careta y los años demostrarán que era cierto y que no.

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