
Hace mucho tiempo que no me sentaba a escribir, creo que había algo que me lo impedía, tal vez me faltaba valor para traducir lo que siento en palabras. Me he sentido como Santomé en la Tregua, sin poder aceptar la realidad, sin escribir durante tres meses o un poco más. Y es que de pronto se me esfumaron las ganas de hacer cosas, porque la primera persona que me incentivó el amor por la literatura y la escritura fuiste tú.
Sería tonto no admitir cuánto te extraño, porque es demasiado, no se puede calcular. Y aunque digan que todo pasa con el tiempo, yo me siento igual o peor que en un principio, siento un dolor bien fuerte en el pecho, un dolor que no se va y que aparece más fuerte de vez en cuando. Hoy ha sido uno de esos días y es que es horrible imaginarme este 18 sin ti.
Durante toda mi vida o desde que tengo memoria, te he visto a ti frente a la parrilla, con tu delantal y el secador de pelo en mano avivando el fuego. Tomando un pisco sour mientras conversamos de cualquier banalidad, pero felices, riéndonos de la vida y festejando la que para ti era la mejor fiesta del año. Seguramente me habrías dicho desde hace dos semanas que hiciéramos empanadas y a esta hora precisamente estaría amasando mientras tú con mi mamá hacen el pino. Cuesta acostumbrarse a la idea de que no estás, aquí todos disimulamos pero se siente tu ausencia.
Las cosas ya no son lo mismo de antes, ya no tengo con quién ver ni comentar los partidos de la U, por eso he optado por no verlos. Ni de qué hablar de las cosas que han pasado con la educación en el país, seguramente habría sido tema obligado en la sobremesa, recuerdo que uno de los últimos días que hablamos, estábamos viendo Tolerancia Cero y el conflicto que recién comenzaba, ahí me diste la mano y, como estabas cansado para hablar, me dijiste que me quedara a tu lado pero que no era necesario decir palabras para entendernos.
Hay tanto que tengo que contarte, tantas cosas de las cuales me gustaría conocer tu opinión. Hace poco vi la película de Jane Eyre, te acuerdas que me regalaste ese libro? Lamento tanto que me lo hayan perdido, me gustaría tenerlo en mis manos otra vez. El otro día manejé tu auto y salimos a hacer compras para la casa, me sentí tan extraña manejando tu tarro, tenía miedo de rayarlo o chocarlo porque de seguro me ibas a retar. Y estoy segura que aunque no cometí ninguna falta, igual me hubieses dicho que me falta mucho por aprender. Me darías consejos y yo los pondría en práctica.
Tuve que sacar la revisión técnica y no sabía nada, porque la última vez tú te encargaste de los papeles. Llevé al matador al mecánico y también donde el tío René. El tío se portó re bien, me arregló todo el auto, que chocó la Muriel sin querer cuando practicábamos para su licencia. Estoy segura que la hubieses retado y no la habrías dejado sacar documentos, pero ya es tarde, pronto saldrá en tu auto a manejar por Santiago. Prometo no dejarla salir sola hasta que encuentre que está lista, como lo hiciste tú conmigo.
Para mí las cosas no han vuelto a ser normales. Llevo casi 4 meses en paro, así que el estudio no ha sido una distracción. He vuelto a la edad en que los niños se pregunta el por qué de las cosas. Me pregunto por qué todo cambia de la noche a la mañana y no logro entender. En nuestra última conversación te dije que faltaba poco para el 18, para comernos un asadito y tomar un shop, qué se yo. Y ese mismo día decidiste no acompañarnos en esta fecha.
La casa se siente tan grande, tan vacía. Ya no suena tu música el fin de semana en la radio. Me haces tanta falta. Ya nadie me está esperando en el paradero de la micro ni me pregunta camino a la casa cómo estuvo mi día. Mi mamá se esfuerza por suplirte y me espera en la puerta de calle, pero es obvio que haces falta. Estos meses he tenido que hacer muchas cosas que son nuevas para mí, cosas de las que antes tú te ocupabas. Entre la Muriel, mi mamá y yo tratamos de sacar las cosas adelante; han sido meses de largos trámites, papeleos, filas y sobre todo de espera.
Podría seguir escribiendo y creo que no acabaría nunca de contarte las cosas, pero creo que la mayoría las sabes porque a pesar de todo yo te siento conmigo en cada paso. Cuando voy manejando sola en la noche te veo como mi copiloto y sigo tranquila hasta llegar a la casa. Espero que vuelvas pronto papá, espero que estés en la casa, que me llames al celular y aparezca tu foto con el tema de Bublé de ringtone. Deseo tanto que nos volvamos a ver, te extraño.
Quédate tranquilo porque estamos las tres bien, tenemos mucha pena, pero la llevamos dentro y tratamos de sonreír. Estamos juntas así que no te preocupes. Cuídanos sí? Te amo y no te olvido, te llevo siempre conmigo y sé que tú estás siempre a mi lado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario