
Enero ha sido el peor mes que he visto pasar en mi vida. En realidad no sé si ha sido el peor que he visto pasar, más bien, el peor que he vivido. Hay muchas cosas malas que te pueden pasar, pero el problema es el grado de importancia que tienen en tu vida. Puede ser que no te adaptes en escuela básica, que el chico que te gusta te rompa el corazón en la secundaria, que te des cuenta que en la universidad todos son unos caretas que solo piensan en cagarse al de al lado o que en tu trabajo te exploten hasta altas horas de la noche y tu jefe sea un manipulador que te amenace con despedirte si no acatas sus órdenes.
Es cierto, las cosas mencionadas son malas, te hacen sentir triste, frustrada, decepcionada. Pero depende de ti el dejar que te afecten más de lo necesario o hacer que pasen de largo. En la mayoría de los casos que me han tocado enfrentar, he optado por la segunda opción. Total, uno siempre dice que se tiene así mismo, que saldrás adelante por la gente que te quiere y te esforzarás por ser una buena persona, que en algún momento las cosas van a mejorar y que no puedes dejar que tus enemigos te vean derrotado.
Y sí, puede que todo eso sea cierto. Pero son cosas que pasan, que dependen de ti. Pero ahora las cosas son diferentes, no se tratan de personas que son pencas contigo o de ser una inadaptada, se trata de una de las personas que más amas y que más te ama en todo el universo, una persona que daría la vida por ti y que lamentablemente en estos momentos está perdiéndole el amor a la vida por una enfermedad que le quiere arrebatar todo lo que ha construido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario